Haciendo quedar mal a Newton.

No recuerdo cuando fue la primera vez que escuche hablar de Isaac Newton, tampoco me acuerdo de donde nació, si tenía hijos o si hacia algo más que establecer leyes absurdas que hacen que mis calificaciones en física sean lamentables. Lo que sí recuerdo de este no muy querido señor, es que en alguna de sus leyes establece que “Todo lo que sube tiene que bajar”

Hoy, un día de septiembre de este dichoso año que no ha traído más que situaciones inesperadas, vengo a contradecir esta teoría. “Querido” señor Newton le presento mi hipótesis:

Resulta que hace considerable tiempo atrás me vi inmersa en una felicidad absoluta, donde todo parecía estar encaminado en el sentido correcto. Donde todos los factores a mí alrededor se dieron para que llegara una persona que arrastraría consigo todo lo que sentimentalmente me pertenecía. Lo curioso es que esta persona me permitió ser tan diferente a lo que he sido con las demás que no he podido volver a mi estado “normal”, esta persona me permitió subirme a las nubes sin ni siquiera darme cuenta y hasta ahora no he podido bajar.

Claro está que cuando esta persona dejo de ser tan especial ocasiono un (hasta ahora permanente) “estado de caída” pero no he terminado de caer, porque no he podido volver a ser yo misma. Ya no recuerdo como era antes de conocerlo o cómo reaccionaba ante las demás personas. La cosa es que aun sigo collendo de esa nube y que pareciera que nunca voy a terminar por tocar el suelo.